DFW es David Foster Wallace. Íntimo amigo de Franzen y uno de los autores supuestamente más brillantes de lo que llevamos de siglo, y además suicida, lo que le da un aura de autor maldito o algo así. No sé. A mí por este libro me ha resultado un tipo realmente interesante.
Mi relación con él está empezando: durante meses he visto/oído/leído montones de referencias a su gran obra "La broma infinita" un tochazo con más de mil páginas, cien de las cuales son notas a pie de página (editores, muy mal: las notas al pie, por favor, que vayan al pie, que nos volvemos luego locos yendo y viniendo de una parte a otra del libro). Quiero leerlo pero quería que alguien lo leyera antes, por si acaso. No me ha servido de nada ir poniendo ojitos a unos y a otros, así que he tenido que rediseñar el acercamiento a tan enorme obra, de momento enorme por el tamaño, luego ya veremos. El acercamiento pasa por leer un par de libros suyos menos enormes y si me convence atreverme con su obra maestra.
A E le picó también la curiosidad y compró "Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer", libro que me ha prestado y que me ha gustado tanto que me voy a comprar para poder releerlo cuando quiera. Creo que hay otra edición del mismo libro con otras historias cortas, aquí sólo cuenta el encargo que le hace un periódico (la revista Harper's) mandándole una semana de crucero.
Son unas 150 páginas repletas de notas al pie, esta vez puestas al pie, lo que hace pensar que DFW era muy dado a revisar una y otra y otra vez cada cosa que escribía (algo que me aterra de cara a enfrentarme a La broma infinita)
Desde el respeto, cada uno pasa sus vacaciones como le da la gana, pero personal y prejuiciosamente, la idea de un crucero me espanta: no sólo por la cosa física de mis mareos constantes, sino por la sensación de borreguismo. No he ido a ningún crucero y sé que es un prejuicio, pero es que me repele completamente. Y por eso me ha hecho tanta gracia el libro porque mandan de crucero de lujo por el Caribe a un tipo algo snob (en el sentido intelectual, que es en el único en el que es perdonable) y medio agorafóbico al que no le mola nada la idea de hacer Absolutamente Nada y el tener que pasarlo bien sí o sí.
Es irónico, cínico y con muchísima mala leche. A los cruceristas habituales igual les parece insultante, salvo que tengan sentido del humor. Yo he pasado párrafos enteros sonriendo y en algún momento he soltado la carcajada en el metro (ya superé hace mucho la vergüenza de que te miren por reirte). Como no era mi libro he tenido que parar cada dos por tres para anotar en el móvil las páginas que tenían algo que me llamaba la atención, y han salido cosas como ésta
"Tengo treinta y tres años y la impresión de que ha pasado mucho tiempo y que cada vez pasa más deprisa. Cada día tengo que llevar a cabo más elecciones acerca de qué es bueno, importante o divertido, y luego tengo que vivir con la pérdida de todas las demás opciones que esas elecciones descartan [...] Es terrorífico. Pero como son mis propias elecciones las que me encierran, me parece inevitable: si quiero ser adulto, tengo que elegir, lamentar los descartes e intentar vivir con ello"
"Una segunda señora de Celebrity al cuidado del grupo tiene un megáfono y repite una y otra vez que no nos preocupemos por nuestro equipaje, que nos seguirá más tarde, y por lo visto solamente a mí me parece un momento aterrador por su eco involuntario de la escena de La lista de Schindler en que embarcan a la gente para Auschwitz."
"Todo el mundo se imagina la semana que empieza, o bien como una recompensa largamente postergada, o bien como un último esfuerzo por salvar la cordura y la propia identidad de una insoportable cazuela de presión, o ambas."
"[...]cuando caminan durante la marejada suelen apoyarse en sus parejas como si fueran novios adolescentes. Es evidente que les gusta hacerlo: las mujeres tienen un truco consistente en agarrarse fuerte a los novios y acurrucarse al caminar, mientras que los hombres enderezan la espalda, ponen la cara seria y salta a la vista de que se sienten peculiarmente fuertes y protectores. Un Crucero de Lujo 7NC está lleno de esos momentos inesperadamente románticos [...] uno se da cuenta de por qué a las parejas ancianas les gusta ir de crucero."
"Hay algo ineludiblemente bovino en un turista americano avanzando como parte de un grupo. [...] Para mí, la boviscopofobia (el miedo a ser visto como un ser bovino) es una motivación todavía más fuerte que la semiagorafobia para quedarme en el barco cuando estamos en puerto."
"Pero mi Parte Infantil es insaciable. [...]En respuesta a cualquier entorno de gratificaciones y cuidados extraordinarios, el Niño Insaciable que hay en mí simplemente ajusta sus deseos al alza hasta que nuevamente los estabiliza en su homeostasis de terrible insatisfacción."
"Y solamente es café simple y llano: no es Café de Avellana Blue Mountain ni Vainilla del Sudán con Enzimas Especiales de Achicoria ni ninguna de esas pijadas. El Nadir lleva a cabo un acercamiento sensato a la cuestión del café que yo desde aquí felicito"
Hay montones de párrafos muy divertidos: sensacional la descripción de sus compañeros de mesa, pero eso sería demasiado largo, y así lo léeis. Hasta los agradecimientos molan, con frases que le decía cada uno de los agradecidos:
"Jonathan (casi no está tan mal como cabría haber esperado) Franzen, Colin (a ver, estudiemos otra vez por qué no acaba de funcionar) Harrison, Jay (lo estoy sufriendo contigo) Jennings [...] Amy (exactamente, ¿a cuántos lectores quieres fastidiar aquí?) Wallace."
Me ha gustado mucho. Lo recomiendo a anticruceros y procruceros con sentido del humor. Seguiremos informando de este autor, porque parece que la cosa promete.
PD: Mientras leéis esto, yo estoy en Viena, bwahahahaha!!!






