miércoles, 19 de agosto de 2015

Prevacacional

Como a todo tenemos que ponerle nombre, existe un síndrome prevacacional, que consiste básicamente en que te da angustia vital estar de vacaciones, en general porque no tienes con quién ir o porque vas con demasiada gente. 

No es mi caso. Mi síndrome prevacacional es que es estoy cansada, triste, de un humor del demonio, con cero paciencia, me cuesta infinito levantarme a las 7.00 y sólo pensar en la combinación de transporte público para llegar al curro me da ganas de volverme a la cama. Lloro por todo, todo me emociona, todo me hace sufrir y todo es muy trágico. O muy bonito. Y también lloro.

Estoy agotada, picajosa, con el horario medio cambiado por la siesta que nunca debería echarme y que todos los días me echo, y claro, luego por la noche tardo en dormirme. 

Un jolgorio, vamos. Y para tres días que me quedan tampoco pienso ya en cambiar de actitud, ya me cambiará sola en cuanto vea el mar. Mi positivismo vital debe de estar ya en Málaga esperándome porque no me aguanto ni yo.

PD. Por estas cosas es por lo que no actualizo, porque sólo me salen penas y cosas de señora gruñona. Ea, me voy a trabajar.

martes, 18 de agosto de 2015

El lugar más feliz del mundo

Este mes...perdón, esta quincena, la hemos dedicado a leer un libro de artículos de David Jiménez, "El lugar más feliz del mundo".

Para empezar debo reconocer mi desinformación, soy un bichejo feliz y desinformado, que nunca ve el telediario y me entero un poco de las noticias viendo los titulares de los periódicos digitales y poco más. Lo dicho, desinformada total. Que ni sabía que era el nuevo director de El Mundo, vamos. 

Una de las cosas que me llama la atención al leer este libro es que queda clara la distinción entre viajero y turista, no lo dice, pero él viaja. Yo hago turismo. Y miramos el mundo que nos rodea de manera distinta, por eso él es periodista y escribe libros de periodismo y yo no. En ese sentido me he sentido muy alejada porque él como periodista va a sitios a los que yo, como turista, jamás me acercaría. Y nos enseña un mundo que a veces preferiríamos no ver, aunque es necesario que lo veamos y que seamos conscientes de él.

Con todo, el libro es una sucesión de dramas y calamidades: el Japón post-nuclear, las dictaduras, prostitución...tiene a su favor que está contado con estilo de periodista, y en contra que me hubiese gustado saber más cosas de él, no esas generalidades que dice a veces de "las cosas que he hecho para entrar nosédónde..." cuenta, cuenta, so rancio.

Algunas cosas que he señalado, todo alegrías

"Podría pensarse que, en la tragedia, los clasismos y las diferencias tribales que tanto empequeñecen a los hombres han quedado en nada. Pero no. Los servicios de rescate pasan de largo frente a las aldeas más pobres para socorrer antes a los turistas atrapados en resorts de cinco estrellas."

"Hay algo envidiable en los adultos que siguen dividiendo su mundo en buenos y malos: todo debe de ser más fácil así. Su partido político es bueno. El de los otros malo. Su equipo de fútbol es el mejor. Al rival le ayudan los árbitros. La maldad es cosa de otros países, otro líderes, otras gentes. Pueden despojarlo todo de matices y zanjar una discusión sobre el conflico palestino, la eutanasia o la (in)existencia de Dios con una frase." Hola, tuiter.

"La mujer india es propiedad primero de su padre, después de su marido y, al final de su vida, de sus hijos. Los hombres apenas tienen ya que esforzarse por prolongar una discriminación que las propias mujeres se encargan de transmitir a sus hijas."

Es un libro recomendable, siempre viene bien acercarse al mundo desde los ojos de otro. Me ha resultado bastante interesante y le doy mi sello personal de aprobación.

Para el 1 de septiembre seguiremos con Vestido de novia, de Pierre Lemaitre, que yo recomiendo desde ya y que puede (sólo puede) que nos guste a todos. 

Como todos los meses (y quincenas veraniegas) podéis ver las reseñas, o no-reseñas, que con nosotros nunca se sabe, en los blogs de DesgraciaítoCarmenPau y Newland

Aprovecho también para hacer un poquito de publicidad: estamos que nos salimos con los podcasts. Ya no son temáticos de un libro, hablamos de un par de ellos y luego comentamos qué estamos leyendo y qué hemos leído. Cada vez sonamos mejor y estamos más divertidos, así que pinchad aquí o en la barra lateral para escuchar el último episodio de la temporada.


lunes, 10 de agosto de 2015

El viaje de los 40

Hace cuatro meses que volvimos y todavía no me había sentado a escribir nada. En realidad ni de esto ni de nada. Ando taponada como bloguera por un post que quiere salir pero que no me sale escribir y me he quedado en reseñadora de pacotilla.

Esto no puede ser. 

La cosa empezó en un viaje genial a Zaragoza con los anónimos. Decidimos que para celebrar nuestros 40 (los del anónimo y el mío, que van seguidos, que N es del 74 y la pequeñaja anónima está todavía a año y medio) nos iríamos una semana a tutiplén a Nueva York.

Y parecía que no iba a llegar nunca, o que nos íbamos a rajar o que algo pasaría. Pero no. Bueno, salvo que la pobre anónima al parecer no contaba para KLM porque nunca la sentaban con nosotros, gente muy rancia empeñada en separar matrimonios. Pues llegó el 3 de abril y nos montamos en un avión.

Cosas que no quiero que se me olviden de ese viaje

- el traslado del aeropuerto al hotel, con el anónimo a tope. Nos reíamos tanto que el conductor me preguntó si en España era cómico. La cara de horror al ver al falso bebé (pero ¿qué le pasa a ese niño?)

- la tutiplenez del apartamento. Dormir sola en mi propia cama, que es como mejor se duerme. Y al final fue un acierto porque era una habitación más calentita y además, así no me contagió nada N, que se puso pochísimo. Tutiplenez de las de una vez en la vida, o al menos, cada diez años. Pero estuvimos como reyes.

- la primera vez que hicimos saltar la alarma de incendios: N parado con las manos en las orejas, la anónima mirando a todas partes como pollo sin cabeza, super-resolutivos los dos. El anónimo y yo abriendo ventanas y haciendo aire con un periódico para que se callase el bicho inmundo aquel.

- la segunda vez que hicimos saltar la alarma de incendios: yo corriendo abriendo ventanas para decirle al de seguridad por segunda vez en una semana "no sé lo que ha podido pasar"

- el concurso. Gané.

- los desayunos. Despertarme con ganas de asesinar a alguien porque estaba DOS MINUTOS removiendo el café con la cucharilla, clinclinclinclinclin. Que se me pasasen porque la anónima me preparaba mis tostaditas con aceite.

- el lemming enfurecido. Volviendo al apartamento por Columbus N me empezó a echar la culpa de no haberse llevado el plumas. Me indigné tanto (tiene 40 años, es mayor, que se lleve lo que quiera y no pregunte) que ni me salían las palabras. Me puse tensa y meneaba la cabeza. Parece ser que estuve a punto de explotar como los lemmings bomba.

- pasamos bastante frío, pero con solazo, que es un consuelo. El barco a Liberty Island y pasar tiempo a solas con la anónima, que últimamente siempre nos vemos en plan parejitas y echaba de menos nuestro tiempo de calidad.

- LA exposición. Silencio.

- Matilda. Me fascinó. Y ver a LA Chenoweth, que ninguno sabéis quién es, pero que es una diosa y mi fangirl interior estaba como loca. También a Kelsey Grammer, pero menos entusiasmo de la fangirl. El pobre N tiritaba con la fiebre y decía "así no se puede disfrutar de nada...", pobre mío.

- ver que siempre hay cosas nuevas que hacer, sitios nuevos que visitar, uno no se cansa de ir a mi pueblo.

- los cándidos. Se les cuela todo el mundo, es una cosa como de otro mundo, hasta una excursión escolar. Ver a la anónima echando la bronca en italiano.

- la gente flipando en el Met al ver caballos y ver cómo se caía aquello según apareció Plácido Domingo.

- terminar el viaje pensando dónde iremos a los 45

- ver que sí puedo viajar con gente y que sí sé amoldarme. Lo que pasa es que en general no me apetece.

E​so sí, estos tres rancios no han querido escribir nada sobre el viaje.

sábado, 1 de agosto de 2015

La fiesta de la insignificancia.

Como dijo en su momento Newland, nuestro problema es que tenemos más corazón que cabeza. Y siendo cinco, llenar doce meses suponía que unos elegirían tres libros y otros solamente dos (o uno, como salió en el sorteo). Y nos liamos la manta a la cabeza, decidiendo que en los meses de verano leeríamos un libro cada quince días. Por lo menos los hemos organizado para que sean los libros más cortitos, que si no yo directamente me pegaba catorce tiros.

También tengo cada mes más claro que este va a ser el año en que prácticamente todos los libros me dejen indiferente.

Uno de esos libros cortitos es el nuevo de Milan Kundera, La fiesta de la insignificancia, del que no tengo muchas cosas que decir, y son todas bastante esquemáticas.

- lo mejor que tiene es que es cortito. Lo peor, que es una puta mierda. Insignificante, una broma de libro.

- menuda perra cogen con Stalin, que parece que esos amigos de mediana edad (pero mediana de la buena, no como nosotros que estamos hechos unos jovenzuelos) no tienen nada más que hablar en su vida, que cada vez que se ven vuelven a Stalin. A ver, que todos tenemos temas recurrentes, pero este me lo creo poquísimo. Pura pose.

- seguro que tiene infinitas capas, muchas lecturas y está todo lleno de simbolismo. Pues no me he enterado de nada de eso, la verdad. No entiendo tanto revuelo alrededor de Kundera, sinceramente.

- no me ha gustado nada, pero también es verdad que no me ha aburrido especialmente, básicamente porque no me ha dado tiempo. Si me tiene doscientas páginas vuelta la burra al trigo con Stalin, los pajaritos y el señor meón, hubiera desistido.

- sigo sin saber qué fuman en algunos suplementos culturales.


No he señalado gran cosa:

"Alain medita sobre el ombligo." Esto sirve como muestra del gran nivel que nos vamos a encontrar.

"Simplemente, sin saber por qué, le encantaba su cáncer imaginario." Este es otro, también nivelón.

Como todos los meses (y quincenas veraniegas) podéis ver las reseñas, algunas más entusiastas, porque es imposible que estamos de acuerdo, en los blogs de DesgraciaítoCarmenPau y Newland

jueves, 16 de julio de 2015

De brillante porvenir

Como no hice el post en su momento, pues ahora no me acuerdo de nada. Todo fenomenal.

Ha sido una lectura de lo más complicada a efectos prácticos: es un libro que está descatalogado (sí, somos así de gafapastosos) por lo que sólo teníamos dos ejemplares para los cinco. Así que me tocó leerlo pronto, quizás demasiado, y luego llegaron mayo y junio, dos meses que para mí han sido muy difíciles a todos los niveles y reconozco que se me ha olvidado todo. Así que voy a empezar a tocar de oído y a recordar más las sensaciones que otra cosa, que para eso hemos leído "Cómo hablar de los libros que no se han leído"

Jed, el protagonista, es quien tiene ese "brillante porvenir" del que habla el título. A mí me ha parecido bastante disoluto y poco centrado, todo en él me resulta impostado, pero no sé si es porque DosPassos quiere que así sea o porque resulta que todo el tono de la novela es impostura. Plenamente. Si la historia estuviese ambientada en la actualidad lo llamaríamos postureo. O flipados de la vida. Esta gente que se considera a sí misma la reserva intelectual/moral/loquesea me altera. Se me colapsan los chakras.

Me gustaría decir más cosas, pero ya no se me ocurre nada más. Es un libro bastante corto. Y creo que marca el principio y el fin de mi relación con Dos Passos, porque la verdad es que no me ha interesado nada, lo que pasa es que lo leí antes de mi resolución de dar a los libros del club el mismo tratamiento que a los de fuera del club y por eso me lo he terminado.

Para mí tiene la "rareza" de ser una de las pocas novelas que he leído en papel en lo que llevamos de año. Además, era una edición viejuna que olía un poco raro...y es que en esto del club se nos pegan hasta las manías.

Cosas que he marcado.

"No va a fracasar. Es bastante idiota para tener éxito."

"Las mujeres parecen equilibradas, pero en realidad muchas veces estamos cerca del colapso...ganarse el sustento no es nada extraordinario. Miles de mujeres se ganan la vida." No sé si estoy de acuerdo o no en la primera parte, pero parece que hemos inventado algo en relación a las mujeres y estaba inventado hace más de 70 años

"Si pudiéramos interesarlo en el marxismo, creo que sería posible mejorarlo. Se puede curar la homosexualidad. Necesita una filosofía de la vida."

"La anestesia de la conformidad es más eficaz que la de la bebida."

"El capitalismo conduce a la gente al alcoholismo psicopático."

"La gente que consigue sus fines es la gente que sabe lo que quiere antes de sentarse en la mesa. Deseo sugerir solamente que a ustedes, los hombres más prominentes de su profesión, les corresponde ocuparse de que esa organización, si se crea, quede en manos responsables, en las manos de hombres como los que están aquí esta noche."

"Es difícil para gente bondadosa como nosotros aprender que cualquiera que no nos acompañe está en contra de nosotros." ¿De qué me sonara esto?

Como todos los meses (y quincenas veraniegas) podéis ver las reseñas, o no-reseñas, que estamos muy rebeldes, en los blogs de DesgraciaítoCarmenPau y Newland

Y en dos semanas volvemos con "La fiesta de la insignificancia" de Milan Kundera. Además, si se alinean las estrellas, con podcast para contaros qué vamos a leer en vacaciones. O no.