Lo primero era recoger las entradas para los otros dos musicales, en un sitio que parecía un piso franco…otro momento “ahora es cuando nos matan”
Novio quería ir a Forbidden Planet, que, repito es canijo y feísimo en comparación con el despliegue de medios que tienen en Londres, pero hay que ir. Somos ya unos expertos en el metro (he comentado alguna vez que la primera vez que estuve en Nueva York aparecí accidentalmente en Brooklyn?), así que rumbo a Forbidden Planet. Creo que esta vez no compramos nada, pero sinceramente, hace más de medio año y ya no me acuerdo bien de las cosas…esto de los Honeymooners se me ha hecho largo de narices.
Y resulta, que yo no lo sabía, pero gracias a tener wifi gratis en el hall del hotel (por cierto, éste, hotelazo, me encantó) y a que el dealer, que todavía no era dealer, me lo contó, me enteré de la existencia de Strand, esta librería tan genial, en la que me dejé unos dineros comprando una edición de bolsillo de Gone with the wind, una Sarah Palin articulada (tengo amigos con filias raras, lo sé) y un montón de bolsas, bolis, imanes y un cuaderno boniiiito en el que apunto las frases que me gustan de los libros.
También fuimos a “los judíos”, la mejor tienda de electrónica ever, a comprar encargos y discos duros…y a ponerle ojitos al iPad que creo que nunca tendré.
Los días en Nueva York los tengo completamente mezclados, me dio pereza en el momento apuntar las actividades del día, y como habíamos estado en modo “turista intenso” el año anterior, pues casi ni hicimos fotos.
Después de comer, pasamos por la tienda de la NBC a comprar otras cuantas chorradas (cosas de House para M, básicamente) y al hotel a descansar. Siesta, chapa y pintura, que tocaba el segundo musical más esperado de mi vida: Wicked. A la tercera va la vencida. Por dos veces nos habíamos quedado sin entradas. Si vais a NY y tenéis mucho interés por ver un espectáculo en concreto, sacad las entradas desde España.
El Gershwin Theatre es impresionantemente grande, tiene escaleras mecánicas!! Y vende cada día prácticamente la totalidad de sus casi 2000 entradas. Es el teatro más grande de Broadway, y bastante cómodo.
Nos sentamos en la fila 4, a la derecha del escenario, los que veis Glee: en el último capítulo de la segunda temporada, Rachel y Kurt se paran justo al lado de mi asiento.
Del musical qué voy a decir? Que me encantó es poco, me lo pasé fenomenal y casi lloro en un par de momentos. A Novio también le gustó, aunque está un poco harto del Defying Gravity que perpetro a todas horas.
Otro paseíto al hotel y a dormir.


Esta parte neoyorquina me vuelve a traer recuerdos... Nosotros vimos Wicked en Londres y nos gustó bastante, pero nos seguimos quedando con el Rey León.
ResponderSuprimirPues en el próximo capítulo toca El rey León.
ResponderSuprimirWicked me encanta mucho. Por muchas cosas, no sólo las musicales.
Wicked es uno de los musicales que me gustaría ver... pero tal y como está mi economía falta mucho para que pueda hacerlo xD
ResponderSuprimirLo que son las cosas...hace poquito que he vuelto de pasar unos días en NY y yo también he visto Wicked (bueno, en Londres, en NY cayeron el Fantasma de ls Ópera y Mary Poppins) y me declaro fans de Rent total...y acabo de descubrir tu bloga...¡Es una señal! :P
ResponderSuprimirY una pequeña aportación: http://astrakus.wordpress.com/2011/03/21/wicked-2/
ResponderSuprimirELLETE: es que además parece muy improbable que lo hagan en España. Supongo que en parte por medios (la inversión tiene que ser brutal) y por otra parte porque no creo que haya voces femeninas de ese nivel.
ResponderSuprimirASTRAKUS: Wicked mola mucho. Hace nada he visto el making off que hacen en el teatro (Behind the Emerald curtain) y mola infinito también.
Mary Poppins sólo he visto la peli y El fantasma creo que es, junto con Cats, mi musical menos favorito.
Rent es lo más grande de la vida!!