miércoles, 29 de febrero de 2012

Diario de lecturas: febrero 2012 (y teatro)

Este mes la vida cultural ha sido poca y variada. Entre que febrero es corto, me lo he pasado de mal humor y algunos días lloriqueando sin ganas de nada, más mi cumple y otro montón de eventos familiares, he tenido poco tiempo de recluirme en casita como una buena tortuga de tierra, que es lo que me mola con este tiempo. Verás, al final se me acaba el invierno y me lo voy a haber pasado viviendo y tal. Fatal.

Sólo he terminado dos libros

Celebración en el club de los viernes, Kate Jacobs, digital: pues vale. Me he quedado un poco igual y además me he saltado algunos trozos. Es el tercero de una serie, el primero me pareció bastante mono aunque un puro drama, el segundo ya me chirrió un poco y lo de este tercero ya es clamoroso, típico libro escrito para aprovechar el tirón. Que me parece bien cuando la historia da para ello. Pero no es el caso. Nada, prescindible. No creo que vuelva a leer nada de esta autora

Las aventuras y desventuras del Chico Centella, Bill Bryson, papel: yo no sé qué hacéis perdiendo el tiempo leyendo esto que escribo pudiendo estar leyendo este libro. Me ha encantado. De lejos, el que más me ha gustado de los seis que he leído en lo que va de año. Este señor escribe en un tono bastante ameno, tiene que serlo a la fuerza, si ha conseguido que yo lea cosas raras de ciencias. Muy muy recomendable.

También he ido con Novio dos días al teatro (yupi!!) dentro de mi propósito de intentar ir al menos una vez al mes. Busco entradas baratitas y no sale mucho más caro que ir al cine.

El tiempo y los Conway, Teatros del Canal: yo no sé qué pasa, si es ese teatro o qué, pero llevamos dos de dos. Madre, qué horror. No me pude aburrir más. Miento, sí es posible aburrirse más. Si eres Novio y no te duermes media hora como me dormí yo, mientras él me daba pellizcos para no vivir solo ese erial.
Terrible. Y mira que me la habían recomendado mucho. Hacía tiempo que no me aburría así, ya no en el teatro, en la vida. Novio dice que no me lo va a perdonar en la vida. Yo le he dicho que seguramente somos algo tontos, por eso no pillamos el simbolismo oculto en una obra en la que en realidad no pasa nada ni dicen nada en casi dos horas. No vuelvo a ir a una obra que le flipe a E.

El apagón, Teatro Alcázar: Gabino Diego haciendo de Gabino. Entretenida y simpática. Muy original los juegos de luces. Un par de momentos de risas y poco más. Los señores que yo tenía al lado se descojonaban vivos. Todavía no lo entiendo porque tampoco es para tanto. Pero vamos, se deja ver. Si vas a estar sólo un día en Madrid y quieres ir al teatro, no es como para que vayas a ver ésta. Antes vete a la de Arturo Fernández ;)

5 comentaristas:

  1. Yo estoy con el segundo del club de tejedoras, y me pasa igual. El primero me pareció entrañable, pero éste se me está quedando corto. Después de leerte, creo que el tercero ni lo intentaré.

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  2. El Chico Centella me lo tengo que leer. A Anniehall también le gustó mucho.

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  3. THER: es una pena, que por aprovechar el tirón se carguen una historia mona

    ND: creo que te va a gustar, a mí me pareció muy agradable de leer, nostálgico sin caer en ñoñerías. Me cae bien Bryson.

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  4. Me das una envidia (sana ¿eh?)con tanto tiempo para disfrutarlo así.

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  5. PILAR: el tiempo se saca, es cuestión de priorizar

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