En algún momento tenía que hablar de Libertad, de Jonathan Franzen. 600 y pico páginas del libro que se supone que es la gran novela americana de nuestro tiempo.Ya os digo yo que no. O no para mí. Yo espero que se escriban (o estén escritas esperando a que yo las lea) muchas novelas mucho mejores que ésta, porque a mí no me ha parecido taaaan maravillosa.
Y me cabrea que no lo sabe nadie, lo mismo que me cabreé con “Los descendientes”.
Es muy frustrante ir al cine pensando “qué suerte tengo, voy a ver una peli hoy que me va a encantar” y que no te encante. Pues eso mismo me ha pasado con este libro. Me esperaba, pues eso, la gran novela americana, una saga familiar molona, pero no.
Y no es que no me haya gustado, me lo he leído en cuatro días. Que sí, que lo he tenido en casa dos meses, pero en realidad lo he cogido sólo cuatro veces. El resto del tiempo me miraba desde la mesita del salón.
En realidad de saga familiar tiene poco, madre, padre, hija e hijo. La hija es prácticamente invisible y los otros tres me caen fatal cada uno a su manera, así que me falta el componente que hace que te impliques en cualquier historia. Me importa cero lo que les pase, si se casan o se descasan, si son o no fieles o si les da por causas ecológicas un poco salido de ningún sitio.
En realidad de saga familiar tiene poco, madre, padre, hija e hijo. La hija es prácticamente invisible y los otros tres me caen fatal cada uno a su manera, así que me falta el componente que hace que te impliques en cualquier historia. Me importa cero lo que les pase, si se casan o se descasan, si son o no fieles o si les da por causas ecológicas un poco salido de ningún sitio.
Quería haberme currado algo muy sesudo, y apunté varias cosas, y la mitad ya ni sé por qué. El libro habla del amor, de la culpa, de la fidelidad, del perdón, de la familia, las crisis de madurez, la gente loca, la libertad. No he apuntado apenas nada de este libro, pero sí este párrafo
“Todo gira en torno al problema de las libertades personales. La gente vino a este país por el dinero y la libertad. Si no tienes dinero, te aferras aún más furiosamente a tus libertades. Aunque fumar te mate, aunque no puedas dar de comer a tus hijos, aunque a tus hijos los mate a tiros un loco con un fusil de asalto. Puedes ser pobre, pero lo único que nadie te puede quitar es la libertad de joderte la vida como te dé la gana. Y esa es la conclusión a la que llegó Bill Clinton, que no podemos ganar elecciones actuando contra las libertades personales. Y menos contra las armas, si a eso vamos”
Discrepo moderadamente en cuanto a las armas, creo que es un peligro más que una protección. Pero discrepo sólo moderadamente, en el fondo soy lo peor del mundo y no me termina de parecer mal la defensa a ultranza de la propiedad privada de los americanitos.
Estoy a favor de las libertades personales, pero claro, eso es presuponer que tenemos la inteligencia necesaria para usarlas. Obviamente, me tengo en el mejor concepto y considero que sé usar mi libertad. Otros pensarán que no la sé usar ni de coña. Pero prefiero joderme la vida usándola a que venga papáestado a decidir cómo me jodo la vida.
Y más en el asunto que nombra este párrafo del libro. El tabaco. Soy exfumadora desde hace poco más de dos años y no tengo ninguna intención de volver. Dejé de fumar antes de la última ley. Egoístamente estoy encantada con que no se fume en los bares, no llego a mi casa oliendo a cenicero. Mola todo.
Pero volvemos a lo de siempre, si es tan malo que lo prohíban. Oh sí, demagogia, ven a mí. Y la pasta en impuestos? Y los 10.000 empleos directos que dependen de la industria? Pues eso. Que no es tan fácil.
Hace mucho tiempo no me quise pronunciar sobre la nueva ley antitabaco, y mira, hoy toca: me parece una cabronada para el que se gastó la pasta en acondicionar su local para que hubiera una zona de fumadores (los menos, pero se gastaron una pasta)
Creo que debería haber locales de fumadores, que pagasen más impuestos. Y todos ganamos, el Estado factura más (que falta nos hace) y el que quiera fumar, que fume. Otra cosa es que yo personalmente prefiera no tomar café a tomarlo en un local en el que fuman a mi alrededor mientras como. Es más, no creo que entrase en un local de fumadores.
Yo ya me he acostumbrado a vivir en un ambiente sin tabaco. No dejo fumar ni en mi casa ni en mi coche: mi casa, mis reglas. Y los fumadores de mi entorno, que cada vez son menos, no fuman demasiado, o asumen que toca bajarse al portal…aunque me suelen dar pena y les mando a la cocina, a puerta cerrada y ventana abierta.
Siempre me ha molestado que se fume en los restaurantes, pero es lo que había. Ahora podríamos elegir a qué locales queremos ir. Antes de la ley antitabaco no podíamos elegir a qué tipo de locales queríamos ir. Ahora tampoco podemos.
Bah, que me voy del tema. Que el libro no me ha apasionado, pero no está mal. Ahora tengo que engañar a alguien para que se lea “La broma infinita” de David Foster Wallace, otra que se supone que es una de las grandes novelas americanas. Algún voluntario?
Casi se me olvida. Lo leí en formato papel, y fue un préstamo de mi dealer, que también lo comentó aquí


Coincido contigo, ya lo hemos hablado, en que para ser la gran novela americana es bastante corrientita. Se lee bien, no te dan ganas de dejarlo, hay algunas reflexiones que están bien y da palos a todos. Al ecologista, al hijo conservador metido en el negocio de las armas, a la mujer sobreprotectora de su hijo, a todos.
ResponderSuprimirPor eso yo creo que ha gustado a mucha gente porque ridiculiza al contrario, porque lo normal es que en alguno de ellos veas a tu contrario ideológico, aunque creo que uno no suele hacer la misma reflexión sobre las ideas propias que también se ridiculizan.
Respecto a lo del tabaco y la libertad, yo no he fumado en mi vida y me parece que eso es responsabilidad del dueño del restaurante, él elige si se puede o no fumar y tendrá más o menos éxito. Cierto es que también hay que pensar en los trabajadores y que aunque sean fumadores no se les puede hacer trabajar en ambientes perniciosos...
En fin, cuando estaba la ley anterior, salvo en restaurantes que tenían que separar la parte de fumadores y no fumadores en todos los bares se podía fumar. A mí me fastidiaba, pero debe ser que no habçia suficiente mercado para bares sin humos.
Reconozco que ella me resulta especialmente odiosa, pero es una cosa prejuiciosa mía con las mosquitas muertas.
ResponderSuprimirDel tabaco, lo dicho, llevo dos años sin fumar y no tengo ninguna intención de volver a hacerlo, pero me gustaría poder elegir si ir a un local en el que se fuma y en el que no
Jo, si no fuera por ti, estos posts de libros se quedarían solitos total.
Que sepas que tengo medio convencido a un pobre pringado para que se lea "La broma infinita", bwahaha
Hola, me temo que este libro es "carne de gafapasta", de los que tienes que decir que esta muy bien aunque te haya dejado indiferente, asi que me gusta que digas tu sincera opinion. Tengo la version para el Sony y cualquier dia le pegare un vistazo, el anterior del autor no lo pude terminar y casi seguro que me pasara lo mismo con este.
ResponderSuprimirDavid Foster Wallace es otra cosa, un tipo muy divertido, con un sentido del humor muy particular. Es bastante farragoso leerlo, por sus innumerables pies de pagina y se te puede atragantar bastante.
Ahora bien, tiene un librito que se llama "Algo supuestamente divertido que jamas volvere ha hacer" es una manera de entrar en su muy particular manera de escribrir.Te aseguro que pocas veces me he reido tanto con un libro, y que cada vez que oigo la palabra crucero o algo que se relacione con el concepto, recuerdo el libro.
Saludos ;)
ÁNGELES: y "La niña del pelo raro"?? Es el primero que conocí de Wallace, y me lo bajé porque me llamó la atención el título.
ResponderSuprimirA ver si me animo o termino de engañar a alguien para "La broma infinita"
Mmm pues si, creo recordar que es de relatos cortos, tambien lo tengo ya ves que pase una época muy Wallace.En cualquier caso creo que escribe de una manera muy especial cualquier cosa, con una minuciosidad de entomologo. el de "Algo supuestamente divertido..." me parecio muy gracioso y facil de leer.Otros libros no diria que son divertidos precisamente, lo que seguramente explica sus depresiones y suicidio, en cualquier caso seguro que leer algo de el no te dejara indiferente, me gustaria saber tu opinion cuando lo hagas, un saludo.
ResponderSuprimirAlgo leeré de Wallace, y lo contaré aquí. Seguro
ResponderSuprimirOh, por fin encuentro a alguien al quien no le gustó Los descendientes. Todo lo que he escuchado han sido parabienes incluso de los críticos de cine más o menos famosos. Qué estafa. Un telefilm de Antena3 para después de comer y aún así... no sé, no sé...
ResponderSuprimirLa novela no me la he leido, han dejado de interesarme las novelas, supongo que es una etapa. Al menos eso espero. Saludos. Un blog muuuuuuuy completo, lo pongo el favoritos para ir husmeando poco a poco que entré deprisa y corriendo y me aprieta el corsé :))))) besicosssssssss